Los padres de la 'casa de los horrores' de Oviedo, condenados por violencia psíquica habitual y absueltos de la detención ilegal
Los padres de los tres menores -dos gemelos de 8 años y un niño de 10- que durante cuatro años permanecieron autoconfinados sin contacto alguno con el exterior en un chalé de la zona rural de Oviedo, bautizada por el operativo policial que los liberó como 'la casa de los horrores', han sido condenados por la Audiencia Provincial de Asturias por su responsabilidad penal en sendos delitos de violencia psiquica habitual en el ámbito familiar y abandono de familia.
El matrimonio ha sido absuelto del delito de detención ilegal que le atribuían la Fiscalía y la acusación particular ejercitada por la Letrada del Menor de la administración del Principado de Asturias.
Las penas impuestas
El tribunal de la Sección Segunda ha impuesto al alemán Cristian S., de 53 años, y a su esposa Melissa A.S., de 48 años y con doble nacionalidad -alemana y estadounidense-, una pena individual de dos años y cuatro meses de cárcel por el delito de violencia psíquica habitual en el ambito familiar, a la que se suma otra condena de seis meses de prisión por el delito de abandono de familia.
Los magistrados han condenado igualmente al matrimonio a la inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda y acogimiento durante tres años y cuatro meses, y le prohíbe aproximarse a los menores a menos de 300 metros, a su domicilio, lugar de estudio o cualquier otro que frecuenten durante tres años y cuatro meses.
Una indemnización
A esta condena añaden otra pena de privación a la tenencia y porte de armas durante cuatro años y seis meses y, en concepto de responsabilidad civil, la Sala cifra el pago de una indemnización para cada uno de los tres menores de 30.000 euros.
Las dos acusaciones solicitaban penas mucho más duras para el matrimonio. Así, la Fiscalía y la acusación particular interesaban sendas penas para cada miembro de la pareja de 25 años y 4 meses de cárcel.
El miedo “insuperable”
La sentencia, notificada este lunes, echa por tierra las argumentaciones de Christian S., y Melissa A.S., quienes a través de sus abogados defensores, Elena González y Javier Guillermo Muñoz Pereira, respectivamente, pedían la libre absolución al sostener que la pareja sentía “un miedo insuperable” a que contrajeran el Covid–19 y estaba convencida de que la mejor solución era el autoconfinamiento familiar.
En su alegato final, durante el turno de última palabra en el juicio, en la sesión celebrada el pasado 19 de marzo, los padres aseguraron que ellos “querían lo mejor para los niños” y creían que no estaban cometiendo delito alguno por aislarlos del mundo exterior para que no contrajeran enfermedad alguna, ya que ellos tenían covid persistente y no querían que sus hijos tuvieran también secuelas.
Durante su declaración ante los magistrados de la Sección Segunda incluso se mostraron muy receptivos a colaborar con la administración del Principado, que tiene actualmente a los tres hermanos acogidos en un centro tutelado, para seguir las pautas que fueran necesarias de cara a un futuro reagrupamiento familiar.
Los menores, en un centro tutelado
Desde la administración autonómica se intentó que los menores pudieran ser acogidos por algún familiar directo para que no se perdiera el arraigo. Contactaron con los abuelos, que residen en Estados Unidos (EEUU). Al conocer lo ocurrido, se desplazaron hasta Asturias y mantuvieron encuentros con los menores. Sin embargo, no podían hacerse cargo de ellos, por lo que a día de hoy continúan en un centro tutelado.
La consejera de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias, Marta del Arco, ha constatado la buena evolución de los menores. La Dirección General de Infancia y Familias asumió en el ámbito de sus competencias de protección de menores la custodia de los tres menores a instancias de la Fiscalía de Menores del Tribunal Superior de Justicia del Principado de Asturias.
Adaptados a la nueva vida
“Los menores se encuentran en acogimiento residencial en uno de los centros dependientes del Principado, donde se les está garantizando su mayor bienestar”, ratificó la consejera.
Los niños tratan de sobrellevar esta separación de sus padres y adaptarse a esta nueva vida junto a otros menores supervisados por un equipo multidisciplinar de profesionales en un entorno muy diferente. Inicialmente han tenido que aprender incluso el idioma, ya que toda la familia se relacionaba en inglés e incluso en el juicio los padres declararon con intérprete.
Cuatro años de aislamiento
Su imagen actual nada tiene que ver con la que se encontraron el 28 de abril de 2025 los policías locales que accedieron a la vivienda familiar y que ellos mismos describieron como un entorno de condiciones infrahumanas, con pañales manchados tirados por el suelo, escombros y excrementos. De hecho, a pesar de su edad, los menores que siempre iban provistos de tres mascarillas, aún usaban pañales y estaban sin escolarizar.
Durante los cuatro años que duró el autoconfinamiento, entre los meses de diciembre y abril de 2025, la familia se movía por el interior de la casa sin apenas hacer ruido, prácticamente a oscuras, sin televisión, ni conversaciones o juegos infantiles que pudieran despertar las sospechas de los vecinos.
La perplejidad de los vecinos
Solo el padre estaba empadronado en la vivienda y todos los pedidos de alimentos y otros productos que precisaran para el día a día eran adquiridos a través de internet y recogidos por Christian S., por lo que la sorpresa para los vecinos de la zona, al comprobar que durante todo ese período de tiempo habían residido en su interior cinco personas fue mayúscula, según ellos mismos explicaron a elDiario.es Asturias.
El matrimonio llegó a Asturias en octubre de 2021 y alquiló un chalé individual a escasos metros del convento de las Carmelitas Descalzas, donde viven monjas de clausura. Apenas hay una decena de casas más en los alrededores por lo que a priori parecía el entorno perfecto para pasar desapercibido.
Las sospechas de una vecina
Y así ocurrió hasta que a una de las vecinas le pareció haber visto movimiento en una de las ventanas de la viviendas y finalmente lo puso en conocimiento del Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu. Su llamada activó todo el operativo policial que desembocó en la detención del matrimonio y la liberación de los tres hermanos. Tras comparecer en el juzgado de instrucción, los padres de los tres menores fueron trasladados hasta el Centro Penitenciario de Asturias, donde permanecen ingresados desde abril de 2025.
La Policía Local llegó a manifestar su perplejidad no solo al ver el estado de los menores y el estado de la casa donde han estado autoconfinados durante cuatro años, sino también por ver las reacciones de los hermanos al salir al exterior. Los propios agentes indicaron que los niños, nada más ver el jardín, empezaron a “respirar profundamente” e incluso uno de los menores llegó a sorprenderse al tocar la hierba “como si fuera la primera vez que lo hacía”.
La expectación mediática
El juicio contra el matrimonio se celebró el pasado mes de marzo. El tribunal acordó que la vista oral se celebrara a puerta cerrada, lo que no restó un ápice de expectación mediática, ya que incluso se desplazaron hasta la sede de la Audiencia Provincial de Asturias en Oviedo periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión y de productoras tanto de Asturias, como de Galicia, Madrid e incluso de Alemania y Luxemburgo.
Tanto a la entrada como a la salida de cada sesión del juicio, las defensas reiteraron que no existía una “casa de los horrores”, como describió la Policía Local de Oviedo/Uviéu la vivienda familiar por la escena que se encontraron durante la intervención.
Las interpretaciones
Los abogados Javier Guillermo Muñoz Pereira y Elena González consideraron que el caso debería haberse llevado desde un principio a través de la vía asistencial y mantuvieron durante todo el proceso que la vía penal no era la adecuada.
“No hay ninguna casa de los horrores. Eso no existe aquí. Lo que ha habido es una situación de aislamiento voluntario. Una familia que no ha abandonado a sus hijos, sino todo lo contrario. Se ha volcado en sus hijos de una manera quizá extravagante o heterodoxa, lo podríamos llamar, pero desde luego no criminal”, aseveraron.
Una vez examinado con detalle el caso, los magistrados de la Audiencia Provincial de Asturias han llegado a la convicción de que el matrimonio incurrió en un delito de abandono de familia y de violencia psíquica habitual en el ámbito familiar en una sentencia que no es firme.
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