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    <title><![CDATA[elDiario.es - El diario de tu salud]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - El diario de tu salud]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuidar no solo para curar, el valor de la enfermería paliativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es.bbnx.pre.bitban.com/edcreativo/diario-salud/cuidar-no-curar-enfermeria-paliativa_1_13193883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es.bbnx.pre.bitban.com/clip/2048bf51-502d-4c11-87fc-60c9cfcc03a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidar no solo para curar, el valor de la enfermería paliativa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cuidados paliativos no se limitan a la atención al final de la vida: su objetivo es mejorar la calidad de vida en una enfermedad crónica</p></div><p class="article-text">
        Los cuidados paliativos suelen ser objeto de ideas err&oacute;neas porque acostumbran a asociarse con la atenci&oacute;n que se recibe al final de la vida. Es lo primero que viene a la mente cuando se oye hablar de ellos. Sin embargo, los cuidados paliativos van mucho m&aacute;s all&aacute;: implican una atenci&oacute;n activa y un enfoque integral, centrado en mejorar la calidad de vida, tanto del paciente como de su familia, a lo largo de la enfermedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque vivir con una enfermedad grave a diario requiere una experiencia que va m&aacute;s all&aacute; de seguir protocolos cl&iacute;nicos y planes de tratamiento. Y aqu&iacute; es donde entra en juego la dimensi&oacute;n humana de los cuidados paliativos. En un entorno como este, el papel de las enfermeras es clave ya que su funci&oacute;n traspasa las responsabilidades convencionales, de curar con medicamentos: engloba una combinaci&oacute;n especializada de competencia cl&iacute;nica y agudeza emocional que, sin importar el pron&oacute;stico, prioriza el bienestar y la calidad de vida de la persona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuidados paliativos: atenci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la curaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los cuidados paliativos son una forma de atenci&oacute;n especializada e interdisciplinaria que ayuda a vivir plenamente y participar en todas las decisiones a medida que avanza la enfermedad, se centran en vivir mejor y planificar el futuro. &ldquo;Hay enfermedades que, por la naturaleza de su evoluci&oacute;n, deber&iacute;an ser tratadas desde el inicio por cuidados paliativos; y no porque el final est&eacute; cerca, sino porque necesitan unos cuidados m&aacute;s integrales, pudiendo pasar varios a&ntilde;os hasta el desenlace&rdquo;, explica Ana Gloria Moreno Marcos, directora de Enfermer&iacute;a del <a href="https://www.fjd.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hospital Universitario Fundaci&oacute;n Jim&eacute;nez D&iacute;az</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los cuidados paliativos, por tanto, se centran en mejorar la calidad de vida de las personas que padecen enfermedades graves, independientemente de su esperanza de vida. Se pueden iniciar en cualquier etapa de la enfermedad y pueden continuar junto con los tratamientos m&eacute;dicos curativos. De hecho, el apoyo paliativo suele ser m&aacute;s efectivo cuando se integra, junto con otros tratamientos curativos, desde etapas iniciales. &ldquo;Durante este tiempo, los cuidados paliativos se centran en el control de s&iacute;ntomas, apoyo en la toma de decisiones, acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico y espiritual&rdquo;, afirma Moreno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cuidados paliativos abordan una amplia gama de necesidades f&iacute;sicas, psicosociales, emocionales y sociales en el caso de enfermedades como la esclerosis lateral amiotr&oacute;fica (ELA), &ldquo;donde el paciente recibe un abordaje multidisciplinar y en la que los cuidados paliativos toman protagonismo seg&uacute;n avanza la enfermedad&rdquo;, matiza Moreno.
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                    alt="Ana Gloria Moreno Marcos, directora de Enfermería del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz."
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                Ana Gloria Moreno Marcos, directora de Enfermería del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.                            </span>
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        <strong>Enfermer&iacute;a en cuidados paliativos: una disciplina dedicada a la vida</strong>
    </p><p class="article-text">
        La enfermera de cuidados paliativos es imprescindible dentro de todo el engranaje, del equipo multidisciplinar y una pieza clave que integra las pr&aacute;cticas paliativas en todo el proceso de enfermedad de una persona, tanto en el &aacute;mbito hospitalario como en el domiciliario. Su labor va m&aacute;s all&aacute; del control de los s&iacute;ntomas f&iacute;sicos. Porque &ldquo;entre la enfermera y el paciente se crea un v&iacute;nculo especial y podemos anticiparnos a las necesidades que puedan ir surgiendo en las diferentes fases de la enfermedad&rdquo;, explica Moreno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las enfermeras de cuidados paliativos facilitan que todos los involucrados se adapten a la situaci&oacute;n y afronten el futuro, sea cual sea. Desempe&ntilde;an, por tanto, un papel vital al brindar tratamiento, atenci&oacute;n y confort personalizados a los pacientes, as&iacute; como un valioso apoyo emocional a sus familias en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles: aclara dudas, ense&ntilde;a a usar los distintos dispositivos y realiza un seguimiento estrecho de la enfermedad. La enfermera se convierte as&iacute; en el &ldquo;pilar fundamental que acompa&ntilde;a durante todo el proceso&rdquo;, afirma Moreno.
    </p><p class="article-text">
        Un enfoque paliativo de los cuidados, por ejemplo, puede proporcionar a los ni&ntilde;os con enfermedades graves y a sus familias el apoyo que necesitan para mejorar su calidad de vida en conjunto. En estos casos, &ldquo;la enfermera est&aacute; localizada las 24 horas, de manera que los padres pueden contactar con ella siempre que tengan alguna duda o surja alg&uacute;n problema&rdquo;, afirma Moreno. Pero su labor va m&aacute;s all&aacute;. Tambi&eacute;n realizan &ldquo;labores de respiro, se hacen cargo del ni&ntilde;o durante un tiempo para que los padres puedan disponer de tiempo para ellos con la tranquilidad de que su hijo est&aacute; bien cuidado&rdquo;, matiza Moreno.
    </p><p class="article-text">
        Para llevar a cabo esta labor, la formaci&oacute;n en m&aacute;steres espec&iacute;ficos en cuidados paliativos es fundamental, aunque Moreno se&ntilde;ala que es necesaria &ldquo;la creaci&oacute;n de una especialidad de Cuidados Paliativos, igual que existen en otras disciplinas de Enfermer&iacute;a como en salud mental&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercé Palau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es.bbnx.pre.bitban.com/edcreativo/diario-salud/cuidar-no-curar-enfermeria-paliativa_1_13193883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 03:01:39 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El conflicto entre lo que de verdad necesitamos para descansar y lo que recibimos del entorno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es.bbnx.pre.bitban.com/edcreativo/diario-salud/conflicto-necesitamos-descansar-recibimos-entorno_1_13169403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es.bbnx.pre.bitban.com/clip/0ce002d3-61d3-4510-b531-dd659ef2fce8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El conflicto entre lo que de verdad necesitamos para descansar y lo que recibimos del entorno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los trastornos del ritmo circadiano son relativamente frecuentes y, a menudo, están infradiagnosticados</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la calidad y la cantidad de sue&ntilde;o han empeorado. Aunque cada vez parece que se sabe m&aacute;s sobre el sue&ntilde;o y su importancia en la calidad de vida, las cifras no indican que sepamos c&oacute;mo hacerlo mejor. Seg&uacute;n datos de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a, un 48% de la poblaci&oacute;n adulta en Espa&ntilde;a no tiene un sue&ntilde;o de calidad. Los mismos datos indican que m&aacute;s de cuatro millones de espa&ntilde;oles padecen alg&uacute;n tipo de trastorno del sue&ntilde;o cr&oacute;nico y grave, y que los del ritmo circadiano son algunos de los trastornos del sue&ntilde;o m&aacute;s habituales entre la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la Doctora Adriana G&oacute;mez Dom&iacute;nguez, especialista del Servicio de Neurofisiolog&iacute;a Cl&iacute;nica del <a href="https://www.hospitalinfantaelena.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hospital Universitario Infanta Elena</a>, que acaba de organizar la<em> Jornada del Sue&ntilde;o</em> para ofrecer pautas para mejorar los h&aacute;bitos de descanso saludables y promover una detecci&oacute;n precoz de los trastornos del ciclo circadiano, buena parte de este problema se debe a que &ldquo;vivimos en una sociedad de 24 horas que no respeta nuestros ritmos biol&oacute;gicos&rdquo;.
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                    alt="Doctora Adriana Gómez Domínguez, especialista del Servicio de Neurofisiología Clínica del Hospital Universitario Infanta Elena."
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            <span class="title">
                Doctora Adriana Gómez Domínguez, especialista del Servicio de Neurofisiología Clínica del Hospital Universitario Infanta Elena.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El ritmo circadiano, el reloj central del cuerpo</strong></h2><p class="article-text">
        El ritmo circadiano es un verdadero reloj biol&oacute;gico interno ubicado en una regi&oacute;n del cerebro llamada hipot&aacute;lamo (concretamente, en el n&uacute;cleo supraquiasm&aacute;tico), que influye en diversas funciones biol&oacute;gicas como la temperatura corporal, la secreci&oacute;n hormonal y los ciclos de sue&ntilde;o y vigilia. &ldquo;Este ritmo sigue un ciclo de aproximadamente 24 horas y se sincroniza principalmente con la luz solar, lo que permite que nuestro organismo se adapte al ciclo d&iacute;a-noche&rdquo;, explica la Doctora G&oacute;mez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es, por tanto, el sistema que marca el comp&aacute;s de nuestro cuerpo y que debe mantenerse sincronizado con el entorno, con la luz como su principal se&ntilde;al reguladora. Cuando hay un desajuste entre nuestro ciclo de sue&ntilde;o/vigilia es cuando hablamos de trastornos del ritmo circadiano.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Trastornos del ciclo circadiano </strong></h2><p class="article-text">
        Los trastornos del ritmo circadiano se producen cuando el reloj interno se desincroniza con las demandas sociales o ambientales. Esta alteraci&oacute;n conlleva cambios en el sue&ntilde;o y el funcionamiento diurno. Como matiza G&oacute;mez, &ldquo;se produce un conflicto entre nuestra biolog&iacute;a y las exigencias externas, como los horarios sociales o laborales y el ciclo natural de luz y oscuridad. Este desajuste impide que el sue&ntilde;o y la vigilia ocurran en los momentos adecuados, lo que afecta tanto a la salud como al rendimiento diario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se produce este desajuste pueden aparecer problemas como insomnio, somnolencia diurna excesiva y una fatiga persistente que no mejora con el descanso, adem&aacute;s de &ldquo;problemas de concentraci&oacute;n, sensaci&oacute;n de &lsquo;niebla mental&rsquo; y alteraciones del estado de &aacute;nimo como irritabilidad o bajo &aacute;nimo&rdquo;, reconoce la Doctora G&oacute;mez, que matiza que &ldquo;una parte de los casos de insomnio en la poblaci&oacute;n general podr&iacute;a corresponder en realidad a alteraciones circadianas no identificadas, lo que sugiere que sean m&aacute;s comunes de lo que se diagnostica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que, en un mundo de sue&ntilde;o ideal, todos tengamos que ir a dormir y levantarnos a la misma hora. Aqu&iacute; entra en juego el cronotipo de cada persona, es decir, &ldquo;la predisposici&oacute;n biol&oacute;gica a estar m&aacute;s activos en determinados momentos del d&iacute;a, que es lo que marca nuestro reloj interno&rdquo;, aclara la Doctora G&oacute;mez. Seg&uacute;n el cronotipo, una persona puede clasificarse como matutina o alondra, es decir, rinde mejor por la ma&ntilde;ana y se cansa antes por la noche; vespertina o b&uacute;ho, que funciona mejor a &uacute;ltima hora del d&iacute;a y le cuesta madrugar; intermedio o colibr&iacute;, el grupo m&aacute;s generalizado y que muestra un rendimiento m&aacute;s equilibrado a lo largo del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Si bien tiene una base gen&eacute;tica, la experta afirma que var&iacute;a a lo largo de los a&ntilde;os: los ni&ntilde;os son m&aacute;s matutinos, los adolescentes m&aacute;s b&uacute;hos y, con la edad, volvemos a ser m&aacute;s alondras. Tambi&eacute;n se puede modular &ldquo;mediante el control estricto de la exposici&oacute;n a la luz y manteniendo horarios muy regulares&rdquo;, reconoce la Doctora G&oacute;mez.
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                Un hombre sentado al borde de la cama.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Causas y tratamientos de los trastornos del ritmo circadiano</strong></h2><p class="article-text">
        Los trastornos del ritmo circadiano se producen cuando el reloj biol&oacute;gico interno deja de sincronizarse con las se&ntilde;ales externas, sobre todo la luz. Esta desincronizaci&oacute;n puede deberse a varias causas: desde la biolog&iacute;a al estilo de vida, como el desfase horario, el trabajo nocturno, los horarios irregulares, la exposici&oacute;n excesiva a la luz artificial por las noches o la falta de actividad f&iacute;sica, as&iacute; como la insuficiente exposici&oacute;n a la luz natural. Un estilo de vida irregular o variaciones marcadas entre los d&iacute;as laborables y los fines de semana tambi&eacute;n contribuyen a esta alteraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tratamiento busca resincronizar el reloj biol&oacute;gico con el entorno y se basa en adoptar medidas de higiene de sue&ntilde;o saludable (horarios de sue&ntilde;o fijos, reducci&oacute;n del tiempo frente a pantallas por la noche y exposici&oacute;n a la luz natural por la ma&ntilde;ana). Para la Doctora G&oacute;mez, &ldquo;mantener horarios estables de sue&ntilde;o, comidas y actividad f&iacute;sica, as&iacute; como asegurar una buena exposici&oacute;n a la luz natural durante el d&iacute;a y reducir la luz artificial por la noche es clave para ayudar a sincronizar el reloj biol&oacute;gico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es &uacute;til la fototerapia, que usa luz artificial de intensidad controlada para ajustar el ciclo sue&ntilde;o-vigilia, y la metalonina, &ldquo;que ayuda a indicar al organismo cu&aacute;ndo debe iniciar la fase de sue&ntilde;o&rdquo;, afirma la Doctora G&oacute;mez.
    </p><p class="article-text">
        De no tratarse, este tipo de trastornos pueden ir m&aacute;s all&aacute; de problemas de sue&ntilde;o: pueden provocar cansancio e irritabilidad, pueden &ldquo;afectar el rendimiento cognitivo, la memoria y aumentar el riesgo de accidentes laborales o de tr&aacute;fico. A largo plazo se han relacionado con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes tipo 2, adem&aacute;s de que existe una asociaci&oacute;n con problemas de salud mental&rdquo;, advierte la Doctora G&oacute;mez. Por tanto, siempre en caso de sospecha, es clave acudir a unidades especializadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercè Palau]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 03:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Insomnio,Salud,Medicina]]></media:keywords>
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