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Sobre este blog

Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.

Lo conseguiremos

Arantxa Abecia Ansótegui

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Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.

Resulta curioso ver cómo reaccionamos las personas ante acontecimientos y situaciones que hasta hace unas semanas eran más propias de cualquier guión de cine que de la realidad diaria en que la que vivimos. Y digo curioso, porque en estos días de incertidumbre, desasosiego y miedo, en los que hemos tenido que frenar en seco para neutralizar la emergencia sanitaria a la que nos ha llevado este virus, la sociedad en su conjunto ha vuelto a demostrar que la comunidad está por encima de los propios individuos.  

La pérdida de seres queridos, el pánico a padecer una enfermedad desconocida, la soledad, el miedo a un futuro incierto en tantos aspectos, y, sobre todo, darnos cuenta de que solos no somos nada, ha puesto de manifiesto que en situaciones como ésta, la única forma de superar un reto al que nunca antes nos habíamos enfrentado,  es remando todos en la misma dirección. Esta crisis nos está enseñando además hasta qué punto somos frágiles e interdependientes.

Las muestras de solidaridad de los últimos días, el reconocimiento al personal sanitario cada tarde-noche, las iniciativas ciudadanas de cuidados y acompañamiento, las notas en los portales ofreciendo ayuda a las personas mayores que viven en ellos, la recogida de cartas de ciudadanos anónimos de apoyo y ánimo para repartirlas entre las personas enfermas que se encuentran aisladas y solas en los hospitales, son solo algunos ejemplos. Se podrían añadir cientos más, y ahí radica la grandeza de lo que somos cuando nos reconvertimos de nuevo en comunidad.